PLASENCIa

Entre paisajes de extensos encinares y manchas graníticas cubiertas de monte bajo, se alza la ciudad de Plasencia, bañada por el Jerte, fundada por Alfonso VIII para «goce de Dios y de los hombres» y declarada Conjunto Histórico-Artístico.

Su patrimonio cultural es para perderse entre sus calles, admirar las residencias de las familias nobles como los Monroy o los Almaraz, pasear bordeando su muralla, visitar sus catedrales, la Nueva y la Vieja, su museo y su sorprendente sillería, que nos propone una temática maliciosa y contraria a la ortodoxia de la doctrina. El Palacio Episcopal, elHospital Provincialy la Casa del Deán, nos invitan a descubrirlos.

El Museo Etnográfico y Textil Pérez Enciso, ubicado en el Complejo Cultural Santa María, de la Diputación de Cáceres, nos muestra un amplio recorrido por la etnografía provincial.

Denominada perla del Jerte, tiene un entorno privilegiado por su proximidad con el Valle del Jerte, La Vera, Tierras de Granadilla y Monfragüe. Los parques de Los Pinos y de La Isla, a orillas del río Jerte, son lugares ideales para el descanso y el baño.

Destaca la fiesta del Martes Mayorque data del año 1262 y que se celebra el primer martes de agosto, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional.

PLASENCIA

 

Lugares de INTERÉS

CATEDRAL de santa maría


Entre los monumentos de origen religioso, destaca la catedral de Santa María, que presenta la originalidad de ofrecer dos edificos solapados arquitectónicamente y diferenciados en tiempo y estilo:

La Catedral Vieja, ejemplar del s. XIV, con reminiscencias cistercienses y formas protogóticas; y la Catedral Nueva, construida durante el s. XVI en estilo renacentista. Resultan de especial interés en el nuevo edificio, el Coro, donde se encuentran los sitiales de los Reyes Católicos y la Cátedra del Obispo, y el retablo del Altar Mayor.

LA MURALLA

El origen de la ciudad de Plasencia, militar y de repoblación, determinó la morfología de su muralla: un amplio recinto capaz de albergar, en caso de peligro, a los habitantes del alfoz de la ciudad junto con sus ganados y enseres.

El objetivo de Alfonso VIII era hacer de Plasencia una ciudad-fortaleza, capaz de hacer frente a musulmanes y leoneses. Por ello, la muralla consta de un doble sistema defensivo, con un paño alto, de gran grosor, y una barbacana exterior, más baja, separados entre sí por un foso.

Además, el río Jerte servía como elemento defensivo, pues rodea buena parte de la ciudad.

EL ACUEDUCTO


El acueducto es uno de los monumentos más representativos de Plasencia. Está situado en la parte norte de la ciudad, cerca del antiguo cuartel. Esta infraestructura no es de origen romano, como podríamos pensar en un principio, sino medieval, y se mandó construir en el siglo XVI por Juan de Flandes, como sustituta de otra del siglo XII y que pasaba por el actual barrio de La Data. 
El acueducto se encuentra en una zona tranquila y perfecta para pasear y descansar

PALACIO DE MIRABEL

El Palacio de Mirabel es un edificio histórico del siglo XV de la ciudad de Plasencia, en la comunidad autónoma de Extremadura.

Constituye el edificio de carácter civil más importante de la ciudad. Fue declarado bien de interés cultural en el año 1977.​ Su construcción data del siglo XV por iniciativa de Álvaro de Zúñiga y Guzmán y su segunda esposa Leonor Pimentel y Zúñiga, primeros duques de Plasencia.

Tiene un amplio patio renacentista, construido en dos pisos con arcos de medio punto y decorado con los blasones de la casa nobiliaria Zúñiga-Mirabel. El palacio se encuentra anexado a la iglesia y convento de Santo Domingo (actual Parador Nacional).

Plasencia cuenta con una población de 40 360 habitantes según los datos del Instituto Nacional de Estadística para el año 2017, siendo el segundo municipio más poblado de la provincia de Cáceres y el cuarto de Extremadura.

Ciudad Noble, Leal y Benéfica fué fundada en el año 1186, donde el Rey la ennobleció e imprimió en su plateado escudo UT PLACEAT DEO ET HOMINIBUS (Para el placer de Dios y de los hombres). En 1189 el Papa Clemente III concede a la ciudad la Sede Episcopal.

El carácter militar y la óptima situación estratégica unido al afán de reconquista del rey castellano propició el fortalecimiento de la ciudad a finales del siglo XII con la creación de la muralla y el reforzamiento con la barbacana, con 78 torres o cubos y la construcción del Alcázar (desaparecido ya en nuestros días).

También en este siglo comenzó la construcción de la Catedral Vieja así como la aparición de los primeros Palacios y casas señoriales de las que todavía quedan buena muestra de ellas.

Desde sus comienzos los caballeros placentinos participaron en numerosas batallas tales como la Batalla del Castillo del puente del Congosto, la de Alardos y las navas de Tolosa, así como en la toma de la ciudad de Baeza o la reconquista de la ciudad de Sevilla por Fernando III el Santo.

Celosa de su libertad perdida en 1442 en favor del Señorío de los Zúñigas, vivió las turbulencias de la época hasta recuperar su libertad en Octubre de 1488 en que Fernando el Católico, jura a las puertas de la catedral defender siempre la libertad y fueros placentinos.

También tuvo Plasencia que ver con las discordias sobre la batalla de sucesión de Enrique IV de Castilla apoyando los nobles a Juana la Beltraneja debido a que en mayo de 1475 decidió asentar la corte en el Palacio de las Argollas, en el mismo mes llego a la ciudad el Rey de Portugal Alfonso V.

Los siglos XVI y XVII marcaron el punto culminante de su historia contribuyendo Plasencia con sus hijos, al descubrimiento, conquista y evangelización del Nuevo Mundo. Fundó importantes instituciones Benéficas y culturales y nos legó monumentos que hoy nos sobrecogen, sobre todo la Catedral Nueva o Plateresca comenzada en 1498 por el obispo D Gutiérrez Álvarez de Toledo, hijo de los primeros Duques de Alba; el Acueducto o el palacio del Marques de Mirabel.

Llegó a contar con Universidades, dependientes de los Dominicos y Jesuitas.

En 1901 la Reina Mª Cristina otorgó el título de LA MUY BENÉFICA, por el comportamiento humanitario con los soldados repatriados de la guerra de Cuba en 1898.

La celebración del «Martes Mayor» de Plasencia, fiesta declarada de Interés Turístico Regional que tiene lugar durante el primer martes de agosto en la capital del Jerte desde hace más de cuarenta años, reúne en cada edición a más de 30.000 visitantes.

Esta fiesta data de finales de los años sesenta y en ella los placentinos rinden homenaje a las comarcas de su entorno y a los protagonistas del mercado semanal de los martes, que aún se sigue celebrando con gran éxito de transacciones comerciales.

Agricultores, ganaderos, artesanos y comerciantes del área de influencia de Plasencia se dan cita desde primeras horas de la mañana del martes en las diversas plazas del recinto amurallado de la ciudad para presentar y ofrecer sus productos a los numerosos visitantes, cumpliendo con la tradición medieval de esta fiesta.

Como continuidad de ediciones anteriores, desde el Consistorio se ha vuelto a apostar por la recuperación del mercado de los martes con la ambientación de tipo medieval en las principales calles del casco histórico y monumental placentino.

Así, cada Martes Mayor se convierte en la expresión festiva de los mercados de los martes, cuyos orígenes se remontan a finales del siglo XII coincidiendo con la fundación de la ciudad que, desde su nacimiento en 1186, estuvo muy ligada al comercio.

Tradicionalmente, el día del Martes Mayor se reconocen y premian los mejores ejemplares de frutas y hortalizas, los puestos mejor presentados y la mejor artesanía mediante los diferentes concursos convocados por el Ayuntamiento, a los que se suma los singulares certámenes de flauta y tamboril, trajes regionales y medievales, y decorado de balcones.

No obstante, y con el reto de conseguir la declaración de Interés Turístico Nacional, la Administración local ha trabajado en pro del engrandecimiento de la fiesta por excelencia del norte de Extremadura, con la programación de multitud de actos de mayor calado cultural y la ampliación a dos de los días de celebración.

La Semana Santa de Plasencia aúna devoción y fe desde la religiosidad popular, tradición, diversidad y colorido en todos los rincones de este municipio cacereño, donde esta maravilla que es la Semana Santa, supone uno de los mayores y más auténticos atractivos turísticos con la salida en procesión de once Cofradías y Hermandades Penitenciales.

Los cofrades ultiman estos días con nervios y una profunda emoción los preparativos para vivir un año más la representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo por las calles del centro histórico placentino, donde cerca de 6.000 penitentes acompañan entre el Domingo de Ramos y de Resurrección a las imágenes titulares de sus hermandades.

La Semana Santa de Plasencia es, por derecho propio, una de las principales exposiciones de imaginería religiosa de Extremadura. Es una manifestación a caballo entre lo religioso y lo puramente artístico, que proporciona a los creyentes un motivo de reflexión, y a los demás la posibilidad, única, de ver las calles recorridas por unas imágenes que durante el año reposan en museos, iglesias y conventos.

La razón de lo que sienten los vecinos de la ciudad del Jerte por su Semana Santa, estriba en el hecho de todos ellos saben que esta celebración hay que verla y hay que vivirla.

Las características primordiales de la Semana Santa en Plasencia son idénticas a las de otras ciudades, puesto que todas parten de una misma tradición, pero con el tiempo han dotado a esta santa tradición con un nuevos puntos que suscitan la Fe y la devoción de su pueblo, así como la de los miles de turistas que visitan la ciudad del Jerte en esas fechas.

Al igual que en el resto de España, la Semana Santa placentina reparte la salida de sus Cofradías a lo largo de toda la semana extendiéndose las estaciones de penitencia desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección.

La muralla, sus puertas y el acueducto:

La muralla es el gran elemento del patrimonio monumental que caracteriza a la ciudad. Desde su fundación por Alfonso VIII hasta el día de hoy. De muro protector hasta límite del casco histórico. Sólo traspasable por sus bellas puertas: 

  • Puerta de Trujillo
  • Puerta de Coria
  • Puerta Berrozana
  • Puerta del Sol
  • Puerta de Talavera
  • Puerta del Carro
  • Puerta del Clavero
  • Postigo del Salvador
  • Postigo de Santa María 

La puerta del Clavero y el postigo del Salvador fueron reconstruidos en las últimas décadas, mientras que la puerta de Talavera y la puerta del Carro no se han podido conservar.
Junto a la muralla luce majestuoso el acueducto medieval, que era la vía de entrada del agua que llegaba desde la sierras de Cabezabellosa y El Torno a la ciudad. Construido en el siglo XVI, hoy se erige como atracción monumental integrado en el corazón placentino. Cuenta con 200 metros de longitud y 55 arcos de medio punto que lo conforman.

Catedrales:

De transición del románico al gótico, la denominada Catedral Vieja tiene en su exterior una bella portada románica de arco de medio punto con hermosas arquivoltas y escena incompleta de la Anunciación de la virgen en la hornacina superior del frontispicio. 

Con tres naves y cuatro tramos con bóveda de crucería, que comenzó a construirse en el siglo XIII, presenta ampliación a mitad del siglo XV, con claustro rectangular de inspiración cisterciense, donde se encuentra la imagen gótica del siglo XIII de Santa María la Blanca. 

Desde el claustro se puede acceder a la Capilla de San Pablo, antigua Sala Capitular atribuida a Gil de Císlar. Obra de estilo románico gótico con influencias bizantinas y orientales que alberga la imagen de la Virgen del Perdón. Sobre esta capilla se alza la afamada Torre del Melón. 

Iniciado en 1498, el nuevo templo catedralicio se finalizó en el año 1578 con la intervención de varios arquitectos como Juan de Álava, Francisco de Colonia o Enrique Egas. 

La catedral nueva tiene dos impresionantes fachadas renacentistas de estilo plateresco. La principal, obra de Juan de Álava, quien la terminó en 1558, y la del Enlosado, fechada entre 1538 y 1548, que es obra atribuible a Diego de Siloé. 

En el interior, con tres naves y un crucero cubierto de bóveda de crucería, destacan en su nave central el Retablo Mayor, obra del siglo XVII, con lienzos de Mateo Gallardo, Luis Fernández y Ricci; y esculturas de Gregorio Fernández, donde destaca la imagen en madera del siglo XIII de la Virgen del Sagrario. 

Llama especialmente la atención el Coro, uno de los más bellos de España, obra de Rodrigo Alemán en estilo gótico flamígero con escenas bíblicas y de animales. Sobresalen los sitiales del Obispo y los Reyes Católicos.

Legado Judío:

Integrada en la Asociación Europea para la Preservación y Salvaguarda del Patrimonio Judío y en la Red Nacional de Juderías (que presidió durante el segundo semestre de 2009), Plasencia contó con uno de los principales asentamientos sefardíes de Extremadura. 

La presencia de los judíos en Plasencia es conocida desde el Fuero otorgado por Alfonso VIII en el año 1189, en el que hay referencias claras a la población judía. Ya en el siglo XV, la aljama placentina rondaba las 200 familias, con una gran sinagoga, la mejor y más antigua que había en Extremadura, en el lugar denominado «La Mota», situada en lo que es actualmente el Palacio del Marqués de Mirabel y el Convento Dominico de San Vicente Ferrer -sede de la exposición de pasos de Semana Santa. 

En el Berrocal se ubicaba el antiguo cementerio judío del que aún se pueden ver restos de tumbas excavadas en la roca (más de 200), y que pasará a convertirse en Jardín Cultural de Plasencia con un centro de interpretación de la cultura sefardí y una impresionante vista de la ciudad del Jerte.

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